Plaza mayor de Ocaña

Plaza mayor de Ocaña

Toledo acoge esta comarca, que se sitúa en la parte nordeste y que limita en su parte norte con la comunidad de Madrid. Su nombre se debe a que su forma es semejante a una mesa, que está a más de cien metros sobre el valle del río Tajo. Valles y barrancos enmarcan este lugar. Es tierra de yacimientos arqueológicos, como por ejemplo el de “Las Esperillas” en Santa Cruz de la Zarza o el de “Plaza de Moros” en Villatobas.

Las poblaciones que componen esta comarca tienen todas algo en común: iglesias y ermitas por un lado y los restos de antiguas fortalezas de la época medieval por otro. Es fácil imaginar que en el pasado habitaron en estas tierras órdenes militares que convivían con órdenes religiosas. Claros ejemplos de esta arquitectura son, si hablamos de sus castillos, el de Monreal en Dosbarrios, el de Huerta de Valdecarábanos y el de Oreja en Ontígola. Y si hablamos del pasado eclesiástico, la mejor representación son las iglesias de Noblejas, Villamuelas, Villatobas, Villasequilla y Villarrubia; sin desmerecer otras muchas repartidas por la comarca.

En la comarca de La Mesa de Ocaña a día de hoy se sigue manteniendo la cocina de estilo tradicional. Los asados, los pistos, la caza o el cordero toman una vital importancia en la gastronomía. Pero los dulces tienen una fama muy merecida más allá de la comarca, destacando los hojaldres, borrachos, mantecados, … Pero los vinos no se quedan atrás y por su gran calidad han conseguido unirse a la denominación de origen La Mancha. Como curiosidad, estos vinos eran los más solicitados en el siglo XVI en las tabernas de Madrid.

También es tradicional la artesanía de esta comarca, que se conserva y mantienen hasta nuestros días gracias al buen hacer de la gente. El hierro, la alfarería, la ebanistería o el vidrio, son un claro ejemplo.

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