Mallos de Riglos

Mallos de Riglos

Entre el Valle del Ebro y el Prepirineo Aragonés podemos disfrutar de la belleza de la comarca de la Hoya de Huesca, que mezcla vastas llanuras con zonas de montaña y arbolado. La capital de esta comarca es la ciudad de Huesca, acogedora, cultural y gastronómica; merece la pena recorrer su casco antiguo, sus museos y disfrutar de sus fiestas patronales. Sus gentes imprimen un carácter afable a este lugar, compuesto por 40 pequeños municipios dispersados por todo el territorio.

Varias son las zonas muy bien delimitadas y que son las joyas de este lugar, como por ejemplo los Mallos de Riglos y de Agüero; impresionantes paredes verticales (de hasta 300 metros) de color rojizo por las arcillas y el hierro que las componen y que resultan una visión espectacular cuando se pone el sol. Este es un lugar que cada fin de semana y durante los periodos de vacaciones, se puebla de escaladores y aventureros que hasta allí se acercan para practicar deportes de aventura o divisar aves protegidas en su hábitat. Existe un centro de interpretación de aves carroñeras, con un espacio dedicado íntegramente al buitre leonado.

Otro lugar de esta comarca que debe visitarse es el Parque Natural de la Sierra y los Cañones de Guara. Barrancos, gargantas, montañas, cañones, simas, embalses, componen el paisaje de este parque. Es un lugar donde han proliferado varias empresas que se dedican a organizar deportes de aventura aprovechando las aguas bravas y que llevan a los clientes a través de cuevas, rápidos y cauces de ríos. Quienes lo han probado aseguran que es una experiencia que merece la pena vivir y repetir. Aquí las aves también tienen su protagonismo, de hecho es uno de los pocos lugares de Europa donde puede contemplarse al quebrantahuesos, hoy en día en peligro de extinción. Las aves autóctonas son las águilas, buitres leonados y alimoches.

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