Ruinas de Numancia

Ruinas de Numancia

Los ríos Duero, Merdancho, Razón y Tera discurren por la comarca soriana de El Valle y gracias a ellos tres la zona se tiñe de colores verdes en su vegetación, y recibe cariñosamente el sobrenombre de “Pequeña Suiza Soriana”. Aunque sus pueblos blanqueados, la forma característica de hablar de sus gentes y algunas tradiciones, nos hace pensar que nos encontramos en Andalucía.

En toda la comarca pueden verse varios tipos de construcciones: las casas típicas propias del lugar (propias de las zonas más pequeñas y ubicadas próximas a las montañas), las casa de entramado (que representan la importancia y bonanza y que se encuentran en lugares más grandes y abiertos) y los palacios (muestra de que esta comarca fue elegida por la alta nobleza como lugar destinado al ocio y descanso).

La capital de la comarca de El Valle es Numancia-Garay, que sólo está a 7 kilómetros de Soria capital. Fue declarada Bien de Interés Cultural en 1998 y en 1882 Zona Arqueológica; es aquí donde se hallaron las famosas ruinas donde se encontraron termas, casas romanas, calles, etc. De este lugar parte la Ruta Icnita, donde se pueden contemplar restos de dinosaurios, aves y reptiles.

Otras localidades de El Valle tienen también lugares con mucho encanto. Almarza es uno de ellos, donde su Ermita de Santos Nuevos se encuentra en un impresionante bosque de robles, o donde se puede ver el Dolmen de San Gregorio, o visitar el Palacio de los Montenegro y el Convento e Iglesia San Gregorio.

De aquí es originaria la famosísima “Mantequilla de Soria”, realizada a partir de la leche de vaca de dos razas concretas: la frisona y la pardo-alpina, o del cruce de ambas, que pastan libremente por esta comarca soriana. Este producto consiguió su Denominación de Origen Protegida, gracias a la lucha de sus productores. Su sabor inconfundible y su característica forma y la caja donde se envasa, hacen de este producto algo único y muy típico de Soria.

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